sábado, 8 de marzo de 2014

¿Recuerdan tu marca o tu música?

A mí nunca me emocionó la idea de escuchar la melodía de una canción famosa en piezas publicitarias, de hecho, me preocupa que cada vez más se haga uso de ello. Considero que hay muchos músicos dispuesto a colaborar en una producción publicitaria si tan solo así lo quisieran los directores de campaña y productores audiovisuales. El aspecto comercial de la música es vital para la publicidad. Se saca provecho de una tonada pegajosa para que el consumidor recuerde la pieza publicitaria y se utiliza para posicionar marcas de forma muy sutil. Ésto lo vemos en la actualidad muy a menudo, sobre todo en tiempos de campaña política. Cada día se incluyen elementos auditivos en la publicidad, es más, hay piezas hechas solamente con música o con el audio ambiente, sin necesidad de usar complejas composiciones ni instrumentalización profesional, y todo por el tema de acelerar los tiempos de producción. Ojalá que eso nunca afecte la profesionalización de los publicistas hondureños...

Es lindo escuchar en la calle a una persona tarareando una canción de una pieza publicitaria. Cuando sucede, es indicador del efecto catalizador de la música en los consumidores. Ellos impulsan la marca al recordar la melodía y contarle a sus allegados. Es interesante cómo reacciona un consumidor ante una canción que se hizo famosa en el mundo entero y luego fue usada como jingle publicitario, como lo ocurrido con la canción "Blurred Lines", usada en campaña política para Vilo Barahona. Muchas personas fueron partidarias de que esa pieza pudo haber sido la mejor en materia musical, dado lo pegajoso de la melodía.

Pero en fin, El sonido nos da información cognoscitiva. A través de él podemos conocer, razonar, memorizar, emitir un juicio y percibir el entorno que nos rodea; además de información afectiva, ya que transmite sentimientos, emociones, una forma de ser. 

¡A escuchar!